Última actualización: 18 Abril 2021
Contraste: Alto Normal
+A A -A
039

El transporte por vía marítima facilita el traslado de organismos a través de vectores como el agua de lastre, la carga ó en el casco de los buques. Sumado a lo anterior, la modernización de los buques ha llevado a disminuir el tiempo de viaje de un puerto a otro, lo cual incrementa una mayor probabilidad de vida de los organismos movilizados en las férreas condiciones que impone los tanques de agua de lastre. De este modo, el desarrollo del comercio marítimo internacional, posibilita la introducción involuntaria de especies de plantas, animales y microbios en zonas distintas a su distribución normal. Las estimaciones indican que el agua y los sedimentos de lastre son probablemente el vector más importante de movimientos transoceánicos e interoceánicos de organismos marinos y costeros de aguas poco profundas (Clare et al., 2000), de manera que cada año se calcula que en todo el mundo se transfieren de 3 a 5 billones de toneladas de agua de lastre, y que 7000 especies de bacterias (Joachimsthal et al., 2004), virus (Soto et al., 2005), plantas y animales (Bailey S.A et al., 2003) son trasladadas en el agua de lastre de los buques alrededor del mundo (Carlvalho, 2003; Drake et al., 2007; Occhipinti-Ambrogi, 2007; OMI, 1998).

En muchos casos, algunas de las especies introducidas en nuevos ambientes se convierten en exóticas invasoras, puesto que éstas son introducidas a un nuevo hábitat, en el cual se establecen e inducen cambios y amenazan a la biodiversidad biológica nativa del lugar ocupado. Además, persisten, proliferan y se extienden mas allá de determinados límites (UICN, 2000). Dentro de los efectos de estas especies invasoras, se ha identificado la amenaza a la vida de las personas (por agentes patógenos, como el Vibrio cholerae), la pérdida de flora y fauna nativa por la competencia de alimento y ocupación del lugar (el alga Caulerpa taxifolia en el mar mediterráneo ha ocupado más de 3000 hectáreas incluyendo las costa de Francia y generando la substitución de especies de algas nativas, limitando el hábitat de las larvas de peces e invertebrados) y por los daños económicos causados a infraestructuras portuarias, canales de navegación, redes eléctricas, entre otros.

En muchos casos, algunas de las especies introducidas en nuevos ambientes se convierten en exóticas invasoras, puesto que éstas son introducidas a un nuevo hábitat, en el cual se establecen e inducen cambios y amenazan a la biodiversidad biológica nativa del lugar ocupado. Además, persisten, proliferan y se extienden mas allá de determinados límites (UICN, 2000). Dentro de los efectos de estas especies invasoras, se ha identificado la amenaza a la vida de las personas (por agentes patógenos, como el Vibrio cholerae), la pérdida de flora y fauna nativa por la competencia de alimento y ocupación del lugar (el alga Caulerpa taxifolia en el mar mediterráneo ha ocupado más de 3000 hectáreas incluyendo las costa de Francia y generando la substitución de especies de algas nativas, limitando el hábitat de las larvas de peces e invertebrados) y por los daños económicos causados a infraestructuras portuarias, canales de navegación, redes eléctricas, entre otros.

Las Iniciativas

El Programa Mundial de Especies Invasoras por aguas de lastre (GLOBALLAST), liderado por la Organización marítima Internacional – OMI, junto con el Fondo Mundial del Medio Ambiente (GEF, su sigla en inglés) y el programa de desarrollo de la Naciones Unidas- (UNDP), los Estados miembros de la OMI y la industria naviera, desarrollaron la fase inicial del proyecto global denominado “Remoción de Barreras para la efectiva implementación del control y medidas de gestión del agua de lastre en países en desarrollo”, el cual se enfocó en ayudar a los países en desarrollo a implementar las medidas de carácter urgente voluntario previstas en la Resolución A868(20), con el fin de reducir la transferencia de especies invasoras que tiene como vector el agua de lastre.

Como resultado de las experiencias aprendidas con el proyecto inicial, la OMI promovió el 13 de Febrero de 2004, el Convenio Internacional para el Control y Gestión del Agua de Lastre y Sedimentos de los Buques que exige a los Estados Contratantes implementar un Plan de Gestión de Agua de Lastre y Sedimentos aprobado por la Administración Marítima de los Gobiernos.

Actualmente y a partir de las experiencias aprendidas en la fase inicial, se está desarrollando el nuevo programa conocido como “Asociación GloBallast” (Globallast Partnership) con miras a la ejecución a escala global del proyecto “Construyendo Asociaciones para Asistir a los Países en Vías de Desarrollo a Reducir la Transferencia de Organismos Acuáticos Dañinos en Aguas de Lastre de los Buques” (BuildingPartnerships to Assist Developing Countries to Reduce the Transfer of Harmful Aquatic Organisms in Ships' Ballast Water), el cual tiene como principal objetivo ayudar a los países y/o regiones particularmente vulnerables a expedir reformas legales y políticas para alcanzar los objetivos de la Convención. Específicamente, su actividad se resume en el fortalecimiento institucional de dichos países, en la construcción de capacidades y cooperación técnica de programas para proteger a los Estados vulnerables y con creciente riesgo de la bio-invasión acuática.

Contenido:

AsD Mary Luz Cañón Paez
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

PD. Liseth Johana Arregocés Silva
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Área de Protección del Medio Marino - CIOH.